Un retiro no es vacaciones. Es la decisión consciente de bajar el volumen para escuchar otras cosas.
Las ceremonias no son escapes. Son espacios para mirar lo que evitamos el resto del año.
Cuando la mente corre y el pecho se aprieta, la respiración consciente es el atajo más corto de vuelta al presente.
El acroyoga me enseñó que la fuerza más grande no es la individual, sino la que se construye con otro cuerpo.
Antes de mirar hacia afuera, escuchar lo que pasa dentro. El cuerpo siempre sabe primero.